En los medios especializados siempre se suelen crear listas para ordenar a los mejores grupos o artistas de la historia, los mejores discos o los mejores músicos en sus respectivos instrumentos. Incluso hay programas de radio, como es el caso de Rock FM en nuestro país, que elige las 500 mejores canciones de la historia mediante votación popular1. Lo que no suele ser habitual es ver listas de lo contrario: las peores bandas de la historia. Si cada uno de nosotros pensáramos en candidatos para engrosar esta lista lo más probable es que fueran grupos que no sean de nuestro agrado pero, ¿quiere decir esto que esas bandas no tengan calidad como para considerarse de las peores de la historia?. En ocasiones puede darse el caso de bandas que no le gusten a uno y que, objetivamente hablando, no sean buenos músicos o la música que hacen no cumple con unos mínimos. También se puede dar el caso contrario, bandas que tienen buena reputación pero tienen grandes carencias musicales, el mejor ejemplo de ello está en Metallica2. En el caso del grupo al que dedicamos esta entrada, The Shaggs, se da por un lado una carencia total y absoluta de aptitud musical y, por otro, musicalmente no suelen gustar al público (por razones obvias en cuanto escuchas un solo tema, no es necesario más). Lo paradójico de este caso, basándonos en estas dos premisas, es que reputados músicos los consideran casi genios. Como ejemplo tenemos a Kurt Cobain, que colocaba el único disco de The Shaggs como su quinto disco preferido (cuando uno conoce este dato empieza a comprender algunas cosas sobre Nirvana), o también el caso de Frank Zappa, que llegó a calificar a The Shaggs como mejores que The Beatles (opinión que solo comparto en el caso de comparar el “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band” con el disco de The Shaggs). Vayamos pues entrando en materia para descubrir por qué The Shaggs provocan tanta disparidad de opiniones.

La idea de formar The Shaggs surgió en la cabeza de Austin Wiggin Jr. de una manera un tanto surrealista, ya que la madre de este le leyó la mano cuando aún no era mayor de edad y le realizó tres predicciones: se casaría con una mujer rubia, ella fallecería y, tras su muerte, él tendría dos hijas más y, la tercera, sus hijas formarían una exitosa banda femenina. Austin creció y vio como las dos primeras predicciones se cumplieron, por lo que se convenció de que la tercera también se haría realidad, así que se puso manos a la obra para ayudar a que sus hijas triunfaran en la música, y en este momento de la historia es donde se produce un paralelismo con una de las series de moda en España, “La Mesías”3, debido a que Austin decidió sacar del colegio a sus hijas, comprar los instrumentos necesarios para montar la banda y encerrarlas a que aprendieran a tocarlos. Por si esto no fuera poco, las pobres hijas de Austin (Dorothy, Betty y Helen) tuvieron que aprender sin profesores ni ninguna clase de material didáctico -partiendo de esta base creo que cualquier persona en su sano juicio sería consciente de que no puede salir nada bueno. La insana obsesión de Austin llegaba hasta tal punto que tenía prohibido a sus hijas escuchar canciones o ir a conciertos. Para poder tocar un instrumento es fundamental el poder escuchar música, ya no solo porque te pueda influir un estilo o la forma de tocar de un artista, sino porque el aprendizaje se desarrolla en gran medida por imitación. El grupo quedaría compuesto por Dorothy y Betty, que se encargarían de las guitarras y voces, y Helen a la batería. Tras 5 años encerradas en el sótano con jornadas maratonianas de aprendizaje y composición, Austin decidió que era el momento de pasar por un estudio y registrar para la posteridad la música de sus hijas. En 1969 se desplazarían a Revere (Massachusetts) desde su Fremont (New Hampshire) natal para registrar en una única sesión lo que se convertiría en su primer y único disco, “Philosophy Of The World”. Austin invertiría todos sus ahorros en la grabación del disco y en la producción de 1000 copias del mismo. Durante los ensayos antes de grabar en el estudio, el ingeniero de sonido encargado de la grabación le sugirió de manera velada a Austin que sus hijas no estaban preparadas para grabar, pero la fe ciega de Austin hizo que siguieran adelante en este despropósito. En la grabación se producían cortes por parte de Austin a sus hijas por fallos que cometían en las tomas ante la mirada atónita de los miembros del estudio, ya que absolutamente todo lo que tocaban era un continuo caos de instrumentos desacompasados y sin sentido musical alguno.

A pesar del infierno vivido durante la sesión de grabación, lograron registrar 12 temas a cada cual más discordante y disonante. Cabe mencionar también las letras infantiles de los temas como, por ejemplo, la del tema homónimo que abre el disco: “Oh, the rich people want what the poor people’s got / And the poor people want what the rich people’s got”. Como experiencia personal con este disco y sin conocer la historia que tiene detrás, he de decir que me produjo un fuerte desasosiego y lo primero que pensé fue que era algo grabado por gente demasiado drogada. Cuando Austin fue a recibir las 1000 copias que había pagado por ellas fue estafado por el editor y tan solo le hizo entrega de 100 copias. Alguna de estas fueron distribuidas por las radios de Nueva Inglaterra pero, como era lógico (excepto en la cabeza de Austin), fue un fracaso absoluto. Incluso llegaron a realizar alguna actuación en Fremont pero fueron rápidamente desalojadas del escenario por la lluvia de objetos lanzados por el público. El grupo se separaría en 1975 a la muerte de Austin. A pesar de dejar la actividad musical y,sorprendentemente, en 1980 se reeditaría “Philosophy Of The World”, teniendo la oportunidad de que su disco fuera más conocido, cosa que así fue, recibiendo criticas como la que hizo la revista Rolling Stone comparando a las tres chicas con una versión lobotomizada de la familia Von Trapp, y calificando al disco como perfecto laxante mental.

Normalmente solemos recomendar la escucha de los grupos o artistas a los que dedicamos una entrada pero, en este caso, solo podemos decir que lo escuchéis bajo vuestra responsabilidad, dado que dudo mucho que a alguien le pueda gustar musicalmente cualquier tema de The Shaggs. Otra cosa es su valor artístico -desde que un lienzo en blanco es arte, cualquier cosa es arte.

1 Resulta curioso que, año tras año, normalmente los 3 primeros puestos de la lista son ocupados por “Highway To Hell” de AC/DC, “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin y “Bohemian Rapsody” de Queen.

2 Creo que no es nuevo en este blog que hable mal de Metallica, pero no se debería tomar demasiado en serio musicalmente a un grupo donde el batería no es capaz de seguir el metrónomo grabando, o el cantante solo tiene un único registro de voz y además siempre repite la misma coletilla hasta en los silencios (el famoso yeahhh, que el bueno de Hetfield debería patentarlo), para muestra un botón, o incluso el uso y abuso de wah-wah y de las mismas escalas en los solos de Hammet. Y eso sin entrar en el tema de su producción, carente de frecuencias graves en sus primeros discos, o de la cantidad absurda y desmesurada de compresión.

3 “La Mesías” narra la historia de una mujer fanatizada religiosamente que dice hablar con dios y le comunica que sus hijas tienen que formar un grupo para salvar a la humanidad. La serie tiene una clara inspiración en un caso real, el de las Flos Mariae. El caso de estas últimas guarda muchos paralelismos con The Shaggs, tanto en la motivación para montar la banda como en la falta de aptitudes para la música.

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