Past Lives (Vidas Pasadas): una pequeña joya…ya no tan oculta.

Si bien hace tiempo que perdí todo mi respeto por los Premios Óscar, considerándolos una mera campaña de promoción y marketing, he de reconocer que en esta faceta siguen siendo extraordinariamente eficaces, probablemente los mejores. Un claro ejemplo de ello es la película “Past Lives” (2023), ópera primera de la directora y guionista coreano-canadiense Celine Song y, hasta hace poco, una “pequeña joya oculta”. Antes de ser una de las diez nominadas al Óscar a la mejor película (que no a la mejor película extranjera1), así como al Óscar al mejor guion original, en los Premios de este año, esta delicada y conmovedora cinta era solo conocida por unos cuantos cinéfilos y “gafapastas” –entre los que temo incluirme-, esos peculiares seres que dedican sus fines de semana a ver películas “raras” o “poco comerciales” en los Cines Golem o en la plataforma Filmin (por supuesto, en versión original, aunque la película sea iraní2) y, si les sobra tiempo, a leer un poco de Faulkner para resultar aún más odiosos. Pero, si bien todos sabíamos que la preciada estatuilla iba a ser para “Oppenheimer”3 (2023), las nominaciones a los Óscar lo cambiaron todo –probablemente incluso el saldo de la cuenta corriente de la cineasta-, haciendo llegar al gran público mediante plataformas y salas de cine generalistas una película que, de otro modo, pronto habría caído en el olvido. Así, de la noche a la mañana, amigos que no tienen tiempo ni ganas para ir a esos cines refinados con butacas incómodas me preguntaron: ¿has visto esta película? (la pregunta iba dirigida a mí más por coreanófilo que por cinéfilo, “pero eso es otra historia”, como decían en la genial “Irma La Dulce”, 1963).

Past Lives” gira en torno al concepto de in-yeon (인연), término traducido incorrectamente como “destino”, “providencia”, “destiny” o “fate” al castellano y al inglés, respectivamente4. Pero esto se debe a una simple razón: dicho concepto no existe en la cultura occidental. Básicamente se refiere a un vínculo especial entre dos personas –no necesariamente amoroso- a lo largo de sus diversas vidas (no olvidemos que la religión predominante en Corea del Sur es el budismo, en el que la reencarnación juega un papel clave). Si durante décadas ha existido una relación especial entre dos personas –antiguos novios, amigos desde la infancia, una madre y su hijo-, incluso si la distancia u otras circunstancias les han impedido estar en contacto continuo, esto significa que sus almas ya habían conectado en “vidas pasadas” (de ahí proviene el título de la película).

La historia, en parte autobiográfica5, se compone de tres actos. En el año 2000, en Seúl, Na Young and Hae Sung, dos niños de 12 años que son compañeros de clase y pasan mucho tiempo juntos, empiezan a desarrollar, de manera inocente, sentimientos el uno por el otro. Pero poco después la familia de Na Young emigra a Toronto, rompiendo el corazón del joven Hae Sung (al que podríamos calificar como su “primer amor”6) y pierden todo contacto. Además, con el objetivo de integrarse pronto en la cultura anglosajona, la joven Na Young cambia su nombre y pasa a llamarse Nora Moon. Doce años después, en 2012, Hae Sung ha terminado el servicio militar obligatorio7, mientras que Nora se ha mudado a Nueva York. Pero gracias a Internet (y probablemente al in-yeon, no seamos tan prosaicos) sus vidas vuelven a cruzarse. En concreto, un día Nora (interpretada por la actriz estadounidense Greta Lee, hija de inmigrantes surcoreanos) descubre en Facebook que Hae Sung (personaje al que da vida el actor surcoreano Teo Yoo) ha estado buscándola, pero de manera infructuosa porque no sabe que hace tiempo que no usa su nombre coreano. Es entonces cuando vuelven a estar en contacto, a través de videollamadas (Skype también aporta su granito de arena en esta historia del siglo XXI, pero que aborda temas atemporales), pero no logran ni que Hae Sung la visite en Nueva York ni que Nora lo visite en Seúl (hasta que alguien invente la teletransportación, la tecnología no lo sustituye todo). Además, se trata del momento en sus respectivas vidas en el que han de tomar decisiones clave para sus carreras profesionales: mientras Nora quiere ser escritora y dramaturga, Hae Sung, tras terminar sus estudios de ingeniería, sopesa mudarse temporalmente a China para aprender el idioma. Por lo tanto, en un arranque de practicidad, Nora le dice a Hae Sung que deberían dejar de hablar por un tiempo porque, como ella expresa: “he emigrado dos veces para llegar a Nueva York. No alcanzaré mis metas si me paso el día buscando vuelos a Seúl”. Poco después, Nora conoce al escritor americano Arthur Zaturansky (John Magaro), del que se enamora, mientras que Hae Sung también comienza a salir con una mujer. Y otros doce años después, en 2024, ocurre el tercer y último acto de esta historia, que por motivos obvios solo esbozaré. Nora y Arthur se han casado y viven juntos en Nueva York, mientras que Hae Sung ha cortado con su novia. Y un día Hae Sung, a pesar de que sabe que Nora ya es una mujer casada, le escribe para decirle que va a ir a visitarla. Si bien se entienden las dudas y sudores fríos que le entran al bueno de Arthur cuando su mujer le dice que el amor de su infancia pasará unos días en Nueva York con ella, se trata de un hombre tan feucho como civilizado, por lo que le dice: “lógicamente, no puedo prohibirte que quedes con un tipo que ha cogido un vuelo de 13 horas expresamente para verte”.

Past Lives” es una película dotada de una sensibilidad muy especial, debido a la manera tan sutil y contenida de expresar los sentimientos, muchas veces a través de silencios y miradas y no a través de palabras –aunque la película sea oficialmente americana, la influencia del cine asiático es obvia en este aspecto. Asimismo, destaca por su sencillez, tanto argumental como expositiva –algo que se agradece en los tiempos que corren-, su naturalidad y realismo (rara vez en la vida las cosas son blancas o negras, sino que pertenecen a una amplia gama de grises) gracias a un guion inteligente que nos hace reflexionar sobre ciertas decisiones que tomamos en la vida, a veces pragmáticas, y de las que años después podemos arrepentirnos. Por ejemplo, ¿con quién te acabas casando, con tu primer amor, con el amor de tu vida o con el amor “para tu vida”, esa persona que estaba en el lugar y momento adecuados cuando querías sentar la cabeza o formar una familia? También a veces nos preguntamos, como hacen los protagonistas, qué habría pasado si un determinado suceso no hubiera ocurrido o si hubiéramos tomado una decisión diferente en un momento clave (el famoso, a la vez que inútil, ¿y si…?). Además, logra evitar los clichés facilones en los que habrían incurrido muchos guionistas de Hollywood, como usar la historia para desarrollar un triángulo amoroso o explotar de manera cursilona la idea del amor de la infancia (al contrario, algunas de sus escenas están cargadas de humor). Si a todo esto añadimos diálogos repletos de frases geniales sobre el desarraigo y la falta de una identidad clara (por ejemplo, “cuando estoy con él me siento muy poco coreana pero, a la vez, de alguna manera, más coreana” o “es tan coreano, tiene un trabajo normal, una vida normal, una visión completamente coreana de las cosas, aún vive con sus padres porque no se ha casado…¡eso es muy coreano!; tengo muchos amigos coreano-americanos, pero él es coreano de verdad”) y excelentes interpretaciones (destacaría, sin lugar a dudas, la de Greta Lee) nos encontramos con una obra notable, a la que se le queda muy corto el calificativo de “bonita” y sería erróneo etiquetarla como simplemente “romántica”. Puesto que esta ha supuesto el debut cinematográfico de Celine Song, le auguro un futuro más que prometedor, esperando que no me defraude porque seguiré de cerca sus próximas creaciones.

Tráiler (subtítulos en castellano):

Tráiler (doblada al castellano):

Disponible en Filmin y Movistar +

1 Esto no era posible porque “Past Lives” es, de hecho, una película americana, a pesar de que parte de ella está rodada en idioma coreano.

2 Esto último no es broma. A pesar de la brutal represión del régimen, en Irán se hacen muy buenas películas. Recomiendo, por ejemplo, la ingeniosa “Taxi Teherán” (2015) del formidable director Jafar Panahi que, como no podía ser de otra manera, vi en su momento en los Cines Golem.

3 No obstante, el director de esta película, Christopher Nolan, confesó en una entrevista para la revista Time que sus dos películas favoritas de los últimos años son “Past Lives” y “Aftersun” (2022), dos obras de bajo presupuesto, a diferencia de su oscarizada superproducción.

4 La palabra coreana que sí suele traducirse como “destino”, “destiny” o “fate” es 운명, generalmente transcrita a nuestro alfabeto como unmyeong.

5 Celine Song, al igual que la protagonista, emigró desde Corea del Sur a Canadá junto con su familia cuando tenía 12 años. También, al igual que la protagonista, trabajó primero como dramaturga en Nueva York –donde reside junto con su marido, el novelista y dramaturgo estadounidense Justin Kuritzkes- antes de saltar a la fama mundial con “Past Lives”. De hecho, existen aún más similitudes entre su vida y la historia narrada en la
película.

6 Una de las primeras palabras que uno aprende cuando empieza a estudiar coreano a través de series, películas y música: 첫사랑 (usualmente transcrita como cheos-salang). Solo prueben a poner 첫사랑 en Google o YouTube para comprobar la popularidad del término en la cultura popular surcoreana.

7 El servicio militar, entre 18 y 21 meses de duración dependiendo de si el recluta elige el ejército de tierra, la armada o el ejército del aire, es obligatorio para todo hombre de nacionalidad surcoreana. Solo están exentos de ello deportistas profesionales que consiguen ganar competiciones internacionales (por ejemplo, los miembros de la selección de fútbol que lograron la medalla de oro en los Juegos Asiáticos de 2018) o músicos que ganan competiciones de violín, piano o música clásica.

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