Days of Being Wild: bienvenidos al universo de Wong Kar-wai

En la entrada de esta semana queremos comentar la que es, sin lugar a dudas, una verdadera joya oculta, “Days of Being Wild” (1990)1, segunda película del genial cineasta hongkonés Wong Kar-wai. Se trata de la primera parte de una trilogía informal, junto con “In the Mood for Love” (2000) -votada como la segunda mejor película del siglo XXI en la prestigiosa encuesta elaborada por la BBC en 2016– y la maravillosa “2046” (2004). Si bien podemos considerarla como un boceto o un borrador, aún incompleto, de las obras maestras de Wong Kar-wai -además de las ya citadas, creo imprescindible mencionar “Happy Together” (1997), con la que obtuvo el premio al mejor director en el Festival Internacional de Cannes, y la infravalorada “My Blueberry Nights” (2007)- se pueden ya apreciar en ella muchos de los elementos distintivos del particular universo del director. Así, al igual que sus obras posteriores, se caracteriza por su atmósfera embriagadora, gracias a una fotografía exquisita -de hecho, fue la primera colaboración entre Wong y el director de fotografía Christopher Doyle, con el que realizó sus siguientes seis películas- y una cuidada banda sonora que incluye ritmos latinos -v.gr., diversas canciones de Xavier Cugat-, el recurrente tema del tiempo perdido y las historias de personajes solitarios y amores no correspondidos.

“Days of Being Wild” estuvo protagonizada por algunas de las más flamantes estrellas de Hong Kong de su tiempo, tales como el cantante y actor Leslie Cheung, la bellísima Maggie Cheung y el elegante cantante y actor Tony Leung -nada más y nada menos que los protagonistas de “In the Mood for Love” y “2046”-, Carina Lau y Andy Lau. No obstante, y a pesar de obtener cinco premios en los Hong Kong Film Awards, fue un verdadero fiasco financiero2. La razón principal es que el público hongkonés de la época, acostumbrado a las cintas de acción repletas de tiroteos y artes marciales de John Woo y seguidores -de hecho, la primera película de Wong Kar-wai, “As Tears Go By” (1988), también protagonizada por Maggie Cheung y Andy Lau, es una historia sobre gánsters bastante convencional- no estaba preparado para valorar una obra tan diferente, en la que el director había comenzado a desarrollar el estilo que le llevaría a formar parte de la historia del cine. Pero por suerte, a veces, el tiempo hace justicia, y a día de hoy “Days of Being Wild” es considerada una película extraordinaria, que ocupó el número tres en la lista de las 100 mejores películas chinas elaborada por la Hong Kong Film Awards Association en 2005, tiene una calificación de aprobación del 91% en Rotten Tomatoes y una nota media de 93 (sobre 100) en Metacritic y es, sin lugar a dudas, una excelente puerta de entrada a la obra de Wong Kar-wai.

La historia se desarrolla en el Hong Kong de los años 1960. Yuddy (Leslie Cheung) es un joven mujeriego que, gracias a su atractivo físico y a su cautivadora manera de hablar, es conocido por su facilidad para seducir a chicas guapas a las que luego abandona. Su forma de ser y actuar responde en parte a haber descubierto que la mujer que lo ha criado, una exprostituta alcohólica con la que mantiene una fuerte relación de amor-odio, no es su madre biológica, y además se niega a revelar la identidad de esta por miedo a perderlo. Su primera amante es Li-zhen (Maggie Cheung), una chica sencilla que trabaja en la taquilla de un estadio de fútbol, a la que Yuddy rompe el corazón cuando descubre que en los planes de este no entran ni el matrimonio ni tener una relación seria con ella. Li-zhen encontrará consuelo en Tide (Andy Lau), un amable policía que patrulla cerca de la casa de Yuddy y que se apiada de ella, obsesionada por un hombre que nunca le dio nada. Tide es la antítesis de Yuddy, una persona bondadosa que sueña con ser marinero para ver mundo, pero que decidió ser policía para poder cuidar de su madre. Su “casi romance” se insinúa pero nunca se materializa, quedándose en un plano puramente platónico (sin duda uno de los temas favoritos de Wong Kar-wai, como en la mítica “In the Mood for Love”). La siguiente aventura de Yuddy es con una jovial bailarina de cabaret cuyo nombre artístico es Mimi (Carina Lau). Pero la relación con Mimi tampoco durará mucho porque, cuando la madre adoptiva de Yuddy finalmente le revele la identidad de su madre biológica, este dejará todo atrás para irse a buscarla a Filipinas. A partir de entonces el último tercio de la cinta narra el gradual proceso de autodestrucción de Yuddy.

Más allá del desarrollo final de la historia (que, por mucho que incluya algún tiro y navajazo, no se asemeja en nada a las películas de acción hongkonesas veneradas por Quentin Tarantino3), lo verdaderamente interesante de “Days of Being Wild” es que, como dijo en su momento el historiador y crítico de cine Peter Brunette, se trata de la primera cinta que puede considerarse “una película genuina de Wong Kar-wai”. No pertenece a un género específico ni tiene una trama clara, sino que retrata los anhelos de una puñado de personajes que buscan, de manera infructuosa, conectar con alguien (un amor no correspondido o una madre que abandonó a su hijo). Para ello Wong Kar-wai se centró en desarrollar una atmósfera hipnótica y soñolienta, recreando el Hong Kong de su infancia, gracias a un maravilloso trabajo de fotografía (primeros planos extremadamente cercanos, picados y contrapicados, el sinuoso movimiento de una cámara a través de escaleras y pasillos) y una evocadora banda sonora4. Si a todo esto le añadimos numerosas imágenes cargadas de simbolismo (un reloj que siempre marca la misma hora, el teléfono de una cabina que suena y al que nadie responde, la incesante y melancólica lluvia) nos encontramos ante una poética obra incomprendida en su tiempo, pero que marcó un antes y después en la carrera de un cineasta único. Se trata por tanto de una película imprescindible para todos los fans de Wong Kar-wai y para todos aquellos que quieran descubrir su particular universo.

Tráiler 1 (subtítulos en inglés):

Tráiler 2 (subtítulos en inglés):

Banda sonora de “Days of Being Wild”:

Disponible en Filmin y Amazon Prime Video

1 Título en castellano: “Días salvajes”.

2 De hecho, la última escena de la película, completamente desligada del resto de la trama y la única en la que aparece el fabuloso actor Tony Leung en el papel de un misterioso jugador de cartas, se explica porque la idea inicial de Wong Kar-wai era realizar una secuela, “Days of Being Wild II”, con dicha escena abriendo la segunda parte de la saga, pero la poca recaudación en taquilla de “Days of Being Wild” impidió al cineasta obtener financiación para el proyecto.

3 Véase, por ejemplo, el interesante documental “Tarantino: El Discípulo de Hong Kong”.

4 Al final de esta reseña dejamos un vínculo a la banda sonora de la película.

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