“A Shop for Killers” (“Una tienda para asesinos)1 es un k-drama que ningún amante de las películas y series de acción debería perderse. Basado en la novela homónima de Kang Ji-young, se trata de una miniserie de 8 episodios (aunque ya se ha confirmado la producción de una segunda temporada) protagonizada por el carismático actor y presentador Lee Dong-wook (“Goblin”, 2016-2017; “Tale of the Nine Tailed”, 2020; “Bad and Crazy”, 2021-2022; “Tale of the Nine Tailed 1938”, 2023) y la excelente actriz Kim Hye-jun (“Kingdom”, 2019-2020; “Inspector Koo”, 2021; “Connect”, 2022).

La trama gira alrededor de Jeong Ji-an (Kim Hye-jun), una joven cuya vida tranquila y aparentemente ordinaria da un giro de 180 grados cuando su tío, Jeong Jin-man (Lee Dong-wook), que la crió desde muy niña tras la repentina muerte de sus padres, fallece de manera inesperada y misteriosa2. Aunque su tío parecía dirigir una empresa convencional, nada más lejos de la realidad: el verdadero (y lucrativo) negocio de Jin-man era un “centro comercial” clandestino, llamado Murthehelp, que suministraba todo tipo de armas y equipamiento a asesinos profesionales. Con su tío fuera de escena, Ji-an hereda involuntariamente el “negocio familiar”. Pero se trata de un legado extremadamente peligroso, porque Ji-an se convierte en el objetivo de asesinos altamente cualificados y de organizaciones criminales, puesto que todos ellos codician el enorme stock de armas almacenadas en los subterráneos de Murthehelp. Por lo tanto, Ji-an, mientras intenta descubrir la verdad y todos los secretos del oscuro pasado de su tío, debe luchar por su supervivencia, únicamente ayudada por la supuesta “profesora de chino” de su tío, So Min-hye (en realidad una asesina especializada en toda clase de armas, así como en peleas a puño limpio, leal a Jin-man desde que este le salvara la vida), Pasin, el profesor de Muay Thai de Ji-an y colega de Jin-man desde hace décadas, y Brother, un pintoresco trabajador a tiempo parcial que ha administrado el centro comercial junto con su dueño sin que nadie lo supiera durante 14 años. También habrá alguna que otra traición, dado que hay mucho dinero en juego y, por desgracia, la avaricia a veces domina el comportamiento del ser humano.

“A Shop for Killers” destila acción por sus cuatros costados3, si bien el componente de thriller (¿cuál fue el oscuro pasado de Jin-man antes de hacerse cargo de su sobrina? ¿por qué murió de manera repentina? ¿cómo fallecieron realmente los padres de Ji-an?) hace muy atractiva la serie a aquellos que, como el que suscribe, somos menos aficionados a la acción pura y dura. Tal es el caso que la serie comienza in medias res4, con un francotirador intentando asesinar a Ji-an, un amigo suyo de la infancia y a So Min-hye, sin explicarnos nada de lo que está sucediendo, que poco a poco iremos entendiendo gracias a constantes flashbacks. A partir de entonces, la narración avanza con un ritmo estricto, sin escenas de relleno, manteniendo en todo momento el interés del espectador. A todo esto hay que añadir notables actuaciones, en las que destacaría la Kim Hye-jun (la del experimentado Lee Dong-wook la daba por descontada), cuya sobriedad y economía de gestos hace destacar aún más los momentos en los que su personaje se derrumba y da rienda suelta a todas sus emociones (como me gusta decir, “el cine es el arte del contraste”). Por todo ello recomiendo este k-drama a todos aquellos que no sean muy alérgicos a la violencia (en una serie sobre asesinos profesionales y venta clandestina de armas este aspecto es prácticamente inevitable) y espero ilusionado su segunda temporada.

Tráiler (subtítulos en inglés):

Disponible en Disney +

1 No obstante, el título original en coreano, 킬러들의 쇼핑몰 (transcrito al alfabeto occidental como Killeodeul-ui syopingmol), se traduce como “The Killers’ Shopping Mall”, donde 킬러들 significa “killers”, 의 es equivalente al genitivo sajón en inglés (’) y 쇼핑몰 significa “shopping mall”. Es decir, “El centro comercial de los asesinos”, título cargado de humor negro y que se ajusta más a la trama de la serie.

2 Nótese que en coreano el apellido se escribe antes que el nombre. Por lo tanto, Jeong Ji-an y su tío Jeong Jin-man lógicamente comparten apellido (Jeong) y, de aquí en adelante, nos referiremos a los dos personajes simplemente como Ji-an y Jin-man, respectivamente.

3 De hecho, el gran número de escenas de acción obligó a varios actores a prepararse a conciencia para ellas. Por ejemplo, Kim Hye-jun asistió desde tres meses antes del rodaje a una escuela de acción en la que se ejercitó con armas de fuego y aprendió Muay Thai de la mano de expertos en este arte marcial.

4 In medias res (latinismo que se traduce como “en la mitad de las cosas”) es una técnica literaria donde la narración comienza, de manera abrupta, en medio de la acción. Dos ilustres ejemplos del uso de esta técnica son la Ilíada de Homero y “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, si bien existen muchos otros tanto en la literatura como en el cine.

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