Resulta cuanto menos curioso que, de todos los k-dramas que he visto hasta la fecha (y van unos cuantos, como sabrán los lectores habituales de este blog), el más violento de todos ellos, “Vigilante” (2023), lo haya encontrado en Disney + , por lo que espero que todos aquellos padres con hijos pequeños administren apropiadamente los controles parentales de esta plataforma. No obstante, también es verdad que no tengo interés alguno en las películas y series llenas de violencia gratuita, y solo la aprecio cuando está ligada a temas que suscitan fuertes emociones, siendo mi preferido el de la venganza (v.gr., “Old Boy”, 2003; “Sympathy for Lady Vengeance”, 2005; “My Name”, 2021; “The Glory”, 2022). Probablemente sea por ese sentido primitivo de la justicia que todos nosotros llevamos dentro a pesar de luego comportarnos, en el día a día, como personas cívicas y respetuosas con las leyes. Y creo que fue por esa misma razón que tanto me atrajo “Vigilante”, término inglés que podría traducirse como “justiciero”, es decir, alguien que, debido a la incompetencia de las autoridades (policía, sistema judicial) decide perseguir y castigar a los criminales más atroces por su cuenta y riesgo.

Esta es la premisa de “Vigilante” (2023), mini-serie de 8 episodios, basada el webtoon1 homónimo, y protagonizada por el guapo Nam Joo-hyuk (“The Light in Your Eyes”, 2019; “Start Up”, 2020; “Twenty-Five Twenty-One”, 2022) en un interesante cambio de registro y por ese gran actor -en todos los sentidos de la palabra- que es el camaleónico Yoo Ji-tae (“One Fine Spring Day”, 2001; “Old Boy”, 2003; “Healer”, 2014-2015; “When My Love Blooms”, 2020). La trama gira alrededor de Kim Ji-yong (Nam Joo-hyuk), cuya vida quedó marcada de niño al presenciar cómo su madre era asesinada a golpes por un matón sin motivo alguno, pero que solo recibió tres años y medio de condena debido a toda una serie de atenuantes (trastorno mental transitorio, arrepentimiento fingido, compensación económica, etc.) y luego volvió a delinquir. Kim Ji-yong, ahora adulto, lleva una doble vida. Entre semana es un estudiante modelo en la universidad de policía de Corea del Sur, pero durante los fines de semana actúa como “vigilante”, castigando a criminales que recibieron sentencias ridículamente leves por crímenes atroces y que han reincidido (he de reconocer la satisfacción que me causó, por ejemplo, la escena en la que Kim Ji-yong destroza a puñetazos la cara de un violador mientras le grita que pida perdón a su víctima y que se arrepienta de todos sus pecados). Desde el principio nos queda claro que se trata de un personaje con fuertes contradicciones internas, puesto que odia la ley que, debido a su énfasis en reformar y rehabilitar a los delincuentes, deja pronto en la calle a verdaderas alimañas, pero dedica la mayor parte de su tiempo en estudiar y prepararse para ser un día un policía encargado de hacerla cumplir. Pero las actividades del “vigilante” llegan pronto a ser conocidas por la ciudadanía debido a la cobertura que hace de ellas la reportera Choi Mi-ryeo (Kim So-jin), generando admiración por parte de algunos que lo consideran un héroe -incluyendo el vicepresidente de un importante conglomerado empresarial, que busca convertirse en su sidekick– e incluso imitadores. Esto último genera una gran alarma entre las autoridades, al ver cómo crece el número de personas que deciden tomarse la justicia por su mano, por lo que deciden encomendar la tarea de atrapar al “vigilante” -siendo estudiante de policía, Kim Ji-yong conoce a la perfección la forma de indagar de esta, por lo que nunca deja pista alguna– a Jo Heon (Yoo Ji-tae), el líder de un equipo de investigación policial y cuyo apodo es el “monstruo físico” debido a su enorme tamaño y apariencia musculosa2.

Considero que “Vigilante” (2023) es un k-drama más que interesante, si bien no apto para aquellos espectadores que no toleren altas dosis de violencia, gracias a notables interpretaciones -destacaría sobre todo la de Yoo Ji-tae, dando vida a un “monstruo” del que, según avanzan los episodios, descubrimos su faceta más humana y noble, alejada de cualquier cliché-, sus logradas escenas de acción y a una excelente banda sonora que multiplica por diez el nivel de adrenalina del espectador (dejo al final de esta reseña vínculo a mi tema preferido). Quizás su guion va de más a menos, y acaba centrándose en un tema ya muy manido en las series coreanas, los fuertes vínculos entre políticos, policías y empresarios corruptos, probablemente para representar al “vigilante” como un verdadero héroe que lucha contra un sistema podrido, y no solo como un joven que, marcado un trágico pasado, vive en un constante estado de ira que solo puede aliviar machando la cabeza de pervertidos y asesinos. No obstante, a pesar de sus imperfecciones, no nos encontramos ante la infame “Death Wish” (1974) y sus secuelas protagonizadas por Charles Bronson, sino ante una buena adaptación de un cómic a la pequeña pantalla que espero no incite a nadie a patrullar las calles con un bate de béisbol.
Tráiler (subtítulos en castellano e inglés):
Tráiler (subtítulos en inglés):
Vínculo a mi tema preferido de su banda sonora:
Disponible en Disney +
1 A pesar de que la originalidad de los guionistas surcoreanos sigue siendo infinitamente superior a la de los estadounidenses, en los últimos años se ha popularizado la producción de k-dramas basados en webtoons -un tipo especial de cómic digital creado en Corea del Sur-, como los exitosos “Kingdom” (2019-2021), “Nevertheless” (2021), “All of Us Are Dead” (2022), “Moving” (2023), “Doona!” (2023), “Death’s Game” (2024) o “Marry My Husband” (2024). Entiendo que la idea que subyace a esta estrategia es “si funcionó como webtoon, funcionará como k-drama”, aunque no por ello hay que restarle mérito, dado lo difícil que es adaptar un cómic a una serie o película con actores de carne y hueso (prefiero no enumerar la larga lista de pifias que Hollywood ha cometido en el caso de las películas de superhéroes).
2 A sus 1,88 m de estatura y unos hombros tan anchos que no dejan ver el sol hemos de añadir que Yoo Ji-tae ganó 20 kg de peso para interpretar de manera realista a su personaje.
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