Reconozco que he tardado en ver, a pesar de las numerosas críticas favorables y de lo que me gusta la adorable Park Bo-young (“A Werewolf Boy”, 2012; “Strong Girl Bong-soon”, 2017; “Abyss”, 2019; “Doom at Your Service”, 2021; “Concrete Utopia”, 2023; “Daily Dose of Sunshine”, 2023; “Light Shop”, 2024; “Melo Movie”, 2025; etc.) esta preciosa joya llamada “Our Unwritten Seoul”1. Mi reticencia se debía, sobre todo, a que la premisa de la serie (dos gemelas que intercambian sus vidas) no me llegaba a atraer aunque, paradójicamente, ahora considero que la interpretación de Park Bo-young, dando vida a dichas gemelas, es uno de sus puntos fuertes y probablemente el mejor trabajo de la actriz hasta la fecha. El elenco lo completa el guapo cantante y actor Park Jin-young (“When My Love Blooms”, 2020; “The Devil Judge”, 2021; “Yumi’s Cells”, 2021-2022), el notable Ryu Kyung-soo (“Itaewon Class”, 2020; “Lovestruck in the City”, 2020-2021; “The Bequeathed”, 2024), la extraordinaria actriz de reparto Kim Sun-young (“Vagabond”, 2019; “Crash Landing on You”; 2019-2020; “Concrete Utopia”, 2023; “Doona!”, 2023; “The Trauma Code: Heroes on Call”, 2025; etc.) y la excelente actriz de teatro, cine y televisión Jang Young-nam (“Azooma”, 2012; “Pinocchio”, 2014-2015; “It’s Okay to Not Be Okay”, 2020; “Delightfully Deceitful”, 2023; “Love Next Door”, 2024; etc.).

La historia gira en torno a dos gemelas, ambas interpretadas por Park Bo-young, idénticas físicamente pero con personalidades y estilos de vida diametralmente opuestos. Por un lado, Yoo Mi-ji era una prometedora atleta durante la escuela secundaria, pero tuvo que abandonar para siempre el deporte de alta competición tras una lesión muy grave. Pero, dado que nunca le gustó estudiar (y en pocos lugares la educación es mejor y más importante que en Corea del Sur, clave para su espectacular desarrollo económico en los últimos 50 años), tuvo que quedarse en su ciudad natal, ayudando al cuidado de su abuela y realizando cualquier trabajo (siempre poco cualificado y con contrato temporal) que estuviera disponible. Si bien guarda profundas heridas causadas por sueños (tanto deportivos como románticos) rotos, es un espíritu libre, de carácter abierto, alegre y cariñoso hacia los suyos, que no tiene claros planes de futuro y solo piensa en el presente. Esto último preocupa mucho a su madre Kim Ok-hee (supongo que como a la mayoría de progenitores cuyo hijo treintañero aún viva en casa), una mujer fuerte que tuvo que criar a sus dos hijas sola tras la temprana muerte de su marido, pero se trata de una persona bondadosa e inocente a la que es casi imposible no querer debido a su gran corazón. Para aquellos que conozcan la filmografía de Park Bo-young, este es el típico papel de “chica buena y dulce” que la actriz ha interpretado en multitud de ocasiones. Por el contrario, su hermana, Yoo Mi-rae, nació con una salud frágil y pasó buena parte de su infancia en el hospital entre tratamientos médicos y cirugías, pero siempre fue una estudiante modelo que obtuvo las mejores notas de la clase. Por ello, tras graduarse en Economía en la universidad, entró a trabajar en una empresa pública financiera encargada de dar préstamos a otras corporaciones2, convirtiéndose en el orgullo de la familia. Residente en Seúl, se trata de una persona perfeccionista y una trabajadora infatigable. No obstante, debajo de su apariencia fría, reservada y un tanto distante (nada que ver con su hermana) se encuentra un ser humano muy vulnerable.

El tercer personaje protagonista es Lee Ho-soo (Park Jin-young), que fue compañero de clase de Yoo Mi-ji y Yoo Mi-rae en el instituto, siendo además Yoo Mi-ji su primer amor. Se trata de todo un ejemplo de superación, porque de niño perdió la audición en uno de sus oídos en un accidente de tráfico que la costó la vida a su padre y padeció numerosas secuelas, si bien nunca le faltó el incondicional amor de su madre, Yeom Beon-hong, subdirectora de dicho instituto y vecina y amiga de la madre de las gemelas, Kim Ok-hee, durante décadas. No obstante, gracias a muchas horas de rehabilitación y a ser tan buen alumno como Yoo Mi-rae, terminó estudiando Derecho en la prestigiosa Universidad Nacional de Seúl, ciudad en la que reside trabajando como abogado en uno de los mejores bufetes del país. Aunque se distanció de las dos hermanas tras la secundaria (Yoo Mi-ji se vio forzada a quedarse en la ciudad natal de los tres mientras que, si bien Yoo Mi-rae también se mudó a Seúl, no olvidemos que la capital de Corea del Sur tiene casi 10 millones de habitantes) el discurrir de la trama hace que se reencuentre con ambas, lo que hace resurgir sentimientos pasados y ya casi olvidados.

La historia comienza cuando Yoo Mi-ji visita a Yoo Mi-rae en Seúl y descubre, perpleja, que no es oro todo lo que reluce en la vida de su hermana, puesto que es víctima de un cruel acoso laboral en su empresa (más tarde se desvelarán otras formas de acoso aún más turbias). Ante la perspectiva de que una abatida Yoo Mi-rae abandone, de manera injusta, su trabajo, o incluso haga algo peor, Yoo Mi-ji le propone vivir su vida por ella, intercambiando sus identidades, tal y como hacían cuando eran niñas, asumiendo así cada una las cargas que la otra odiaba. No obstante, su idéntica apariencia física no garantiza que su estrategia vaya a tener éxito, ni en lo profesional ni en lo personal. Por un lado, ello hace que Yoo Mi-ji se reencuentre con su primer amor, Lee Ho-soo, que desde un primer momento alberga sospechas, pues encuentra a la normalmente seria y profesional “Yoo Mi-rae” muy cambiada. Por otro, Yoo Mi-rae ha de retornar a la ciudad natal para hacerse pasar por Yoo Mi-ji (cosa que, por cierto, consigue hacer en el caso de la madre de las dos, pero no de la abuela, cuyo vínculo con Yoo Mi-ji, tras muchos años de cuidados por parte de su nieta, es demasiado estrecho como para no darse cuenta del cambiazo). Por si fuera poco, Yoo Mi-rae, acostumbrada al trabajo de oficina, entre ordenadores e informes, ha de trabajar en el campo junto al inexperto Han Se-jin (afable personaje interpretado por el actor Ryu Kyung-soo), otro treintañero que guarda otro secreto, aunque menos problemático que el resto: es un desastroso agricultor de fresas biológicas porque antes amasó una importante fortuna como director de inversiones de un hedge fund. Quizás, en este caso, ambos personajes tengan mucho más en común de los que ellos inicialmente creen.

A través de los doce episodios de esta profunda y poética obra asistiremos, con el trasfondo de una red de corrupción y tráfico de influencias de una empresa pública, a la lucha de cuatro personas por cerrar las heridas del pasado y sus frustraciones presentes, tanto en lo que respecta a su vida profesional como a sus relaciones sentimentales y familiares. Lo que al principio surge como una solución desesperada (dos hermanas gemelas intercambiando sus vidas, cuando una no tiene ni idea del mundo de las finanzas y la otra no tiene la fortaleza física como para trabajar en el campo) se convierte en una “segunda oportunidad”, la posibilidad de empezar de nuevo con una mente más clara que, por tanto, permita elegir mejor qué rumbo tomar y con mayor determinación, de encontrar el verdadero “yo” al poder olvidarse de las numerosas preocupaciones y problemas que acarrean la vida hasta entonces llevada. También es una forma de ilustrar el a menudo doloroso paso por los “treintaitantos”, mucho menos representado que la siempre compleja adolescencia, pero que es un momento vital en que las personas suelen hacer balance y valorar sus respectivos éxitos y fracasos, lo que puede devenir en frustración e incluso odio hacia uno mismo cuando las metas establecidas con 15 años no han sido logradas con 30. Pero, ¿acaso la mayoría de nosotros teníamos una máquina de predecir el futuro cuando asistíamos al instituto o a la universidad, o más bien un puñado de sueños vagos, y por lo tanto pocos se libran de haber “fracasado” en la consecución de esos objetivos poco realistas o claros?

Todas estas ideas son bellamente plasmadas a través de un sólido guion plagado de diálogos brillantes, de una gran dirección y de excelentes interpretaciones entre las que destaca, como no podía ser de otra manera, la de Park Bo-young. Su trabajo es digno de elogio por su capacidad para distinguir a los dos personajes a los que da vida solo a través de pequeños matices, sutiles diferencias en el tono de sus voces, sus gestos y sus expresiones, sin necesidad de recurrir a gesticulaciones exageradas. Así, a los pocos episodios cualquier espectador reconoce perfectamente a Mi-ji y a Mi-rae, incluso vistiendo la misma ropa y llevando el mismo peinado, como si realmente hubiera dos personas distintas delante de la cámara. Por estas y otras muchas razones “Our Unwritten Seoul” es un pequeño regalo para cualquiera que quiera disfrutar de una obra especial, escrita y representada desde el alma.
Tráiler 1 (subtítulos en castellano):
Tráiler 2 (subtítulos en castellano):
Disponible en Netflix
1 El título en castellano es “Nuestro Seúl por descubrir”. Ninguno de los dos títulos coinciden completamente con su título original en coreano, 미지의 서울 (transcrito al alfabeto occidental como Mijiui Seoul), que se traduce literalmente como “El Seúl desconocido”.
2 Para aquellos lectores que vivan en España y trabajen en el ámbito de la economía y las finanzas, como el que suscribe, similar al Instituto de Crédito Oficial (ICO).
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