Adictiva combinación de thriller y ciencia ficción que cautivará especialmente a aquellos espectadores concienciados con el medio ambiente y el sufrimiento animal1, si bien no hace falta ser vegetariano ni activista de Greenpeace para disfrutar de esta miniserie de diez capítulos. Blood Free (2024) está protagonizada por ese portento de la actuación que es Han Hyo-joo (“Spring Waltz”, 2006; “Ad-Lib Night”, 2006; “Brilliant Legacy”, 2009; “Heaven’s Postman”, 2009; “Dong Yi”, 2010; “Always”, 2011; “The Beauty Inside”, 2015; “W: Two Worlds Apart”, 2016; “Treadstone”, 2019; “Happiness”, 2021; “Moving”, 2023) y el atractivo y masculino Ju Ji-hoon (“Lucifer”, 2007; “Antique”, 2008; “Mask”, 2015); “Along with the Gods: The Two Worlds” 2017; “Along with the Gods: The Last 49 Days”, 2018; “Kingdom”, 2019-2020; “Jirisan”, 2021).

La serie está ambientada en una era en la que la carne natural ha desaparecido de la dieta humana y ha sido sustituida por carne artificial, cultivada en laboratorio, poniendo así fin a millones de años de relaciones de dominación y subordinación entre humanos y animales –de hecho, el título original de la serie, 지배종 (Jibaejong), significa “especie dominante”. Esto ha sido posible gracias a la empresa de biotecnología BF -las siglas de “Blood Free”- que domina el mercado de carne cultivada y muestra una rápida expansión, incluso creando nuevos productos como el pescado artificial. Pero semejante expansión genera muchos enemigos (v.gr., granjeros que han perdido su medio de vida, otras grandes corporaciones que codician esa tecnología, políticos corruptos y ambiciosos) tanto para la empresa en general como para su CEO y fundadora, la enigmática Yun Ja-yu (Han Hyo-joo), en particular. Así, en medio de constantes manifestaciones en frente de su sede central por parte de aquellos que les acusan de destruir millones de puestos de trabajo, surgen rumores sobre la existencia de toxinas y bacterias durante el cultivo de la carne de BF, su sistema informático sufre un ciberataque y Yun Ja-yu es objeto de un atentado fallido contra su persona y de múltiples amenazas de muerte. En estas complejas y peligrosas circunstancias, Woo Chae-woon (Ju Ji-hoon), un antiguo oficial de la Armada reconvertido en guardaespaldas, es contratado para protegerla, pero guarda un secreto: es uno de los supervivientes del atentado terrorista que dejó postrado en una silla de ruedas al antiguo primer ministro de Corea del Sur y mató a muchos de sus compañeros, y no cejará en su empeño de buscar al cerebro de dicho atentado, puesto que cree firmemente que el condenado por los hechos no es más que un mero cabeza de turco. Y, dado que Yun Ja-yu también se encontraba junto al primer ministro cuando ocurrió la tragedia, junto con los CEOs de otras grandes compañías del país, Woo Chae-woon quiere dilucidar si ella fue una víctima más o la autora intelectual del ataque, un suceso que cambió para siempre su vida.

A lo largo de sus diez emocionantes episodios, “Blood Free” nos mostrará, como todo buen thriller, una constante serie de engaños, intrigas, traiciones -la empresa BF cuenta con enemigos tanto dentro como fuera de la organización– y luchas de poder, porque una tecnología capaz de replicar cualquier carne animal también puede cultivar otras cosas (aunque no daré más detalles para evitar spoilers, esto último genera interesantes consideraciones éticas). También desvelará las traumáticas razones que llevaron a la CEO de BF, Yun Ja-yu, a emprender la investigación sobre la carne artificial. A este respecto, el formidable trabajo de Han Hyo-joo dando vida a este personaje, al principio fría y distante, aparentemente una mujer de negocios sin otro objetivo que incrementar las ventas y beneficios de su empresa, es sin lugar a dudas uno de los grandes atractivos de la serie (no es casualidad que la polifacética Han Hyo-joo haya sido apodada “la actriz de las mil caras”). Asimismo, la interpretación de Ju Ji-hoon, si bien encarna a un personaje más fácil de interpretar (un exsoldado fiel y leal a su patria, de comportamiento irreprochable y rectitud moral, que siempre hace lo “correcto”) es también muy sólida y convincente, y la fuerte presencia del actor consigue algo que muchos otros no han logrado: no quedar a la sombra de Han Hyo-joo y ser un mero deuteragonista. No obstante, por poner un “pero” a la serie, aunque se trata de una opinión personal y depende de los gustos de cada uno, no llega a convencerme su final abierto. Si se trata de una elección basada en criterios puramente artísticos por parte de director y guionista, no tengo nada que objetar, a pesar de que este tipo de finales no sean santo de mi devoción. Por el contrario, si se trata de una estrategia comercial para dejar la puerta abierta a una segunda temporada si esta primera termina siendo un éxito de público y audiencia, he de reconocer que no me gusta dicha estrategia, si bien confieso que caeré en la trampa y, con toda seguridad, la veré también.
Tráiler (subtítulos en castellano):
Tráiler (subtítulos en inglés):
Disponible en Disney +
1 Dado que pertenezco al segundo grupo, me permito la licencia de citar todo un clásico sobre la materia, “Liberación animal” (1975) del gran filósofo australiano Peter Singer. No obstante, aquellos no interesados en la ética y el utilitarismo pueden leer títulos más accesibles como, por ejemplo, “Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas: Una introducción al carnismo” (2013).
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