Si bien disfruto muchísimo con k-dramas fantásticos en los que un dios inmortal de más de 900 años se enamora de una estudiante de secundaria (“Goblin”, 2016-2017), un extraterrestre con apariencia humana hace lo propio al conocer a una actriz bondadosa pero con pocas luces (“My Love from the Star”, 2013-2014) o los mundos de una médica residente y el protagonista de un cómic digital se cruzan sin saber cómo ni por qué (“W: Two Worlds Apart”, 2016), así como aquellos que narran inverosímiles historias de amor (v.gr., entre una rica empresaria surcoreana y un apuesto militar de Corea del Norte en “Crash Landing on You”, 2019-2020), también lo hago con aquellos que consiguen cautivar al espectador con tramas tan reales como nuestras propias vidas1, lo que los anglosajones llaman slice of life, término para el que aún no he encontrado una buena traducción al castellano. Y, por desgracia, qué más real en los tiempos que corren que el divorcio.

Así, sobre divorcios y los abogados especializados en ellos2, versa “Good Partner”3, un excelente drama legal protagonizado por dos intérpretes fabulosas, la bella cantante, actriz y modelo Jang Na-ra (“Successful Story of a Bright Girl”, 2002; “You Are My Destiny”, 2014; “Hello Monster”, 2015; “VIP”, 2019; “Sell Your Haunted House”, 2021; entre muchos otros títulos4) y la divertida y entrañable Nam Ji-hyun (“Suspicious Partner”, 2017; “100 Days My Prince”, 2018; “365: Repeat the Year”, 2020; “Little Women”, 2022)5. La historia gira en torno a dos mujeres con personalidades muy distintas, casi opuestas, que por peripecias de la vida acaban convirtiéndose en la mejor socia la una de la otra (de ahí el título de la serie), tanto en el plano profesional como en el personal. Por un lado, Cha Eun-kyung (Jang Na-ra) es una abogada estrella con 17 años de experiencia y cuya vocación es el divorcio, al que ha dedicado su carrera y, en cierta medida, su vida, habiendo tenido que renunciar a pasar más tiempo con su hija, ahora adolescente, que ha sido criada principalmente por su marido. Al principio parece una persona fría y distante, muy calculadora, que no se involucra emocionalmente en los casos que lleva porque considera que su trabajo es representar a sus clientes y proteger sus intereses, pero nunca asesorarles sobre las decisiones que han de tomar sobre su matrimonio. Por el contrario, Han Yu-ri (Nam Ji-hyun) es una abogada novata que, a pesar de haber conseguido ser contratada en uno de los bufetes más importantes de Corea del Sur, inicialmente sufre una fuerte decepción al ser destinada al área de divorcios, donde su superior es Cha Eun-kyung. A diferencia de esta, se trata de una persona idealista, incapaz de separar sus convicciones morales del ejercicio de su profesión y de tolerar la injusticia (en esto me recuerda un poco al papel de la misma actriz en “Little Women”), por lo que a menudo choca con la pragmática Cha Eun-kyung, que antepone los intereses de la compañía a consideraciones éticas y no juzga los actos de sus clientes. Para entender por qué esta discrepancia de principios entre los dos personajes principales es tan importante en la serie es necesario un apunte sobre las peculiaridades del sistema legal surcoreano. En concreto, no existe el divorcio unilateral sin culpa y, salvo en los divorcios consensuados (aquellos en los que los cónyuges están de acuerdo en el divorcio y en los términos del mismo), en el resto de casos consiste en un proceso judicial en el que tribunal ha de dictaminar cuál de las partes es la “culpable” del divorcio y, por tanto, quién es el infractor y quién el agraviado (la batalla legal de la oscarizada “Kramer contra Kramer” parece un juego de niños a su lado)6.

Pero la vida de Cha Eun-kyung da un vuelco cuando sale a la luz que su marido, supuestamente un padre modélico y además consultor médico en el bufete de su mujer, tiene desde hace un año una aventura con la secretaria de esta. Es entonces cuando comienzan a observarse las grietas en la aparentemente fría y fuerte personalidad de Cha Eun-kyung, que resulta ser mucho más vulnerable y frágil de lo que se esperaría (la evolución emocional del personaje a lo largo de la serie está extraordinariamente lograda, en buena parte gracias a la formidable actuación de Jang Na-ra). Y, en un giro de guion tan necesario como inesperado, la brillante y exitosa Cha Eun-kyung le pide a la novata Han Yu-ri que sea la abogada que la represente en su divorcio, en el que la mayor de las disputas será sobre la custodia de su hija. Sorprendida, cuando Han Yu-ri le pregunta a Cha Eun-kyung por qué le pide a una letrada inexperta que la represente en un caso de vital importancia, esta le responde algo así como “sé que tenemos visiones muy distintas sobre el rol de un abogado en los juicios de divorcio, pero eso no significa que sean incompatibles, sino que de hecho pueden ser complementarias; para ganar este juicio me sobran experiencia y conocimientos, pero necesito tu idealismo y tu defensa a ultranza de la justicia”. A partir de entonces comienza a forjarse un vínculo, cada vez más estrecho, entre Cha Eun-kyung y Han Yu-ri, reforzado por la relación que la segunda establece con la hija de su clienta y jefa, puesto que Han Yu-ri pasó por una experiencia muy parecida cuando era joven. También resulta muy interesante cómo se narran todos los esfuerzos por parte de Cha Eun-kyung por recuperar el tiempo perdido con su hija, no para disputarle de manera egoísta la custodia de ella a su marido, sino por darse cuenta de que no basta con cubrir todas las necesidades materiales de un hijo para ser un buen progenitor (en este aspecto también se revela progresivamente la faceta más humana de un personaje que, al principio, parece el equivalente femenino del elegante Harvey Specter en la serie americana “Suits”).

Además de esta trama principal, la serie narra, desde un enfoque atractivo que oscila entre el drama, la comedia e incluso el thriller, los diversos casos de divorcio que llevan estas dos abogadas y el resto de miembros del bufete, y en los que las causas son tan variadas como en la vida misma (infidelidad, violencia doméstica, discrepancias a la hora de querer o no tener hijos, el llamado “divorcio gris” en matrimonios con décadas de duración, etc.), capturando de manera realista los dilemas a los que se enfrentan todos aquellos que deciden iniciar un complejo proceso que también afecta al resto de miembros de la familia. A este realismo contribuye, sin lugar a dudas, que la guionista de la serie, Choi Yoo-na, sea de hecho una abogada de divorcios, además de una conocida escritora. Si a todo esto añadimos el magnífico trabajo de las dos actrices protagonistas y del resto de intérpretes —destacando la actuación de la deslumbrante Jang Na-ra, siempre enfundada en un sobrio y elegante traje negro—, nos encontramos ante uno de esos pocos k-dramas que logran capturarnos a través de historias y personajes con los que nos podemos identificar.
Tráiler (subtítulos en castellano):
Tráiler 1 (subtítulos en inglés):
Tráiler 2 (subtítulos en inglés):
Disponible en Rakuten Viki
1 Algunos magníficos ejemplos de este segundo tipo de k-dramas son “Something in the Rain” (2018), “My Mister” (2018), “When My Love Blooms” (2020), “Lovestruck in the City” (2020), “Our Beloved Summer” (2021-2022) y “Twenty-Five, Twenty-One” (2022).
2 A aquellos que vean “Good Partner” en versión original subtitulada les puede ser útil saber que en Corea del Sur los abogados especializados en divorcios se llaman ihon byeonhosa (이혼 변호사) , donde ihon (이혼) significa divorcio y byeonhosa (변호사) significa abogado.
3 Tanto el título en inglés como en castellano (“Buen Socio”) son traducciones literales del título en coreano, 굿파트너, que puede ser transcrito al alfabeto occidental como guspateuneo.
4 La filmografía de Jang Na-ra es tan extensa —incluyendo series en China, donde ya era muy popular debido a su carrera musical— que tiene su propio artículo en la Wikipedia.
5 El elenco lo completan el polifacético actor, director y guionista Kim Jun-han (“One Spring Night”, 2019; “Anna”, 2022), el cantante y actor Pyo Ji-hoon (“Encounter”, 2018-2019; “Hotel del Luna”, 2019) y el notable actor de reparto Ji Seung-hyun (“Descendants of the Sun”, 2016; “Mr. Sunshine”, 2018).
6 Además, al cónyuge declarado “inocente” no se le puede obligar a aceptar un divorcio no deseado, por lo que está en su derecho de mantener su matrimonio con el “culpable”. Dado que una de las causas de “culpabilidad” establecidas en la ley es la infidelidad, pueden llegar a darse casos en los que la parte dictaminada como culpable nunca podrá volver a casarse con su amante si la parte inocente no le concede el divorcio, dejando a la nueva relación con escasa protección desde el punto de vista legal.
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